En medio del Otoño

“El frío de la noche me envuelve en un lazo gélido y azorante… un hechizo mágico de esquirlas invisibles, un revuelo incontrolable de caminos transparentes, un sin fin de brisas erizadoras que me recorren sin cesar. Y aunque quisiera escapar me sostienen en una danza hipnotizadora que me detiene en su helado telar… Es el abrazo otoñal que llega a presentarse tras su tardía estacional.” 


©    Marisel Funes

La vida

La vida es un caleidoscopio mágico, gira sin parar hasta que llega a un punto cúlmine en donde debe ceder su inercia. El tiempo se estanca, se convierte en un equilibrio de fuerzas helado. Los vectores de la naturaleza se disputan el lugar que creen merecer, mientras los que estamos entre medio sufrimos las consecuencias de esa lucha invisible. Finalmente, tanta rigidez implosiona esparciendo materia de manera convulsa y re-ubica todo en su sitio, comenzando sus giros otra vez…

© Marisel Funes

‎”No hay prisión más grande que tu propia mente…”

© Marisel Funes

“Impulsarte con la melancolía… y llegar hasta el límite de la cordura.”

© Marisel Funes

Amor Nocturno

Cada minuto que transcurría le parecía una eternidad. Ella estaba desesperada. Hacía más de tres horas que Marcus había salido a la negrura de la noche. Se suponía que él buscaría alimento y volvería, pero no daba señales de estar cerca. El amanecer estaba a punto de llegar. No pudo esperar más, tomó su capa y corrió en su busca. Se guiaba por su desarrollado olfato, los rastros en el ambiente parecían recientes; no habría de estar muy lejos. La necesidad de verlo a salvo la consumía, ansiaba estrecharlo en sus brazos. Sus oídos captaron un aullido feroz, y un grito que pedía clemencia. Se acercó con la velocidad de una saeta. La escena era aterradora. Un hombre lobo estaba a punto de despedazar a Marcus. Ambos se encontraban heridos, pero a su pareja no le quedaba mucho tiempo. Sus colmillos relucieron más blancos que nunca, cuando los enterró en el pelaje del animal. El antropomorfo aulló de dolor y se volteó lo suficiente como para atacar a su nueva contrincante. Momento justo para que Marcus diera el golpe letal. Victorioso alzó una sonrisa, que se desdibujó inmediatamente, Trisha había sido herida de gravedad. Se acercó a ella y la acunó en sus brazos. Se besaron, mientras juntos se hacían cenizas. 

© Marisel Funes

Oda a las madres

Me he propuesto dirigirte unas palabras para homenajear la ardua labor que emprendes día a día. No cualquiera posee las cualidades, dedicación y paciencia para hacerlo. Parece sencillo, pero cumplir los requisitos es cuestión de aprendizaje y amor. Es indispensable reflejar los atributos de una rosa. ¿Por qué de una rosa? Pues debes tener la fortaleza del tallo de la rosa, que a pesar de las tempestades que la vida le depara, sigue en pie; la delicadeza de sus pétalos, para tornar mágica cada caricia; la suavidad de sus hojas, para que un abrazo tuyo sane todas las heridas; la defensa de las espinas, para cubrir de todo daño a quienes amas; y por sobre todas las cosas, vocación. La vocación que sólo puede surgir del corazón, la tuya madre mía.

 

© Marisel Funes

Desgracia

Se despertó amarrado a un árbol. Lo último que recordaba era haberse hundido en el océano. Ese recuerdo se lo traía la brisa salina y el ruido que producían las olas crispadas al chocar. Pero escapaba a su entendimiento el hecho de estar atado.

Observó a lo lejos una columna de humo y escuchó el bullicio de voces en un lenguaje indescifrable. En unos instantes, un grupo de individuos desnudos, casi por completo, lo rodeó con sus lanzas. Uno de ellos lo atravesó con su arma. Ahí es cuando el hombre comprendió realmente la situación, no faltaba mucho para convertirse en el aperitivo.

© Marisel Funes

“Dame una sola razón que pruebe que estoy equivocada, y abrazaré al silencio…”


© Marisel Funes

ESPÍRITU INMORTAL

Escapando de la luz
Sobrevivo a la sociedad.
Segura de no mostrarme,
Oculta en la oscuridad.

 No puedo dejarme ver.
Si mi corazón no late,
nadie podrá verme

como soy en realidad…

Cuando la sangre corre
Dentro de ti, no puedes
Detenerte ni cambiar
la impenetrable verdad.

Sólo busco una meta,
Una finalidad, para la
Cruda existencia que

Llevo en esta ciudad.

Ojalá pudiera verte
Cercana a ti,
Pero lo único que lograría

Es que huyeras de mí.

Quizás la noche me reserve
un lugar en tu corazón.
Aunque pienso que es 
simplemente una ilusión.

Mi compañía es
la eterna penumbra,
que tan solo se opaca
por el brillo de  la luna.

Así debe ser,
Oculta en las sombras
soportaré, el infinito pasar

Del tiempo y del ayer.

Cuando la sangre corre
Dentro de ti, no puedes
Detenerte ni cambiar
la
impenetrable verdad.

Sólo busco una meta,
Una finalidad, para la
Cruda existencia que
Llevo en esta ciudad.

© Marisel Funes

Venas Oxigenadas

Observé el café humeante, escurrirse rápidamente del pocillo chino. Me hipnotizó por unos instantes, el camino sinuoso que dibujaba en caída libre hacia las baldosas. Pero con mayor intensidad, captó mi atención una pastilla oscura a medio disolver, que asomaba, que asomaba del resto de la infusión. La bebida era la respuesta a mis interminables dudas. No existía razón por la cual una persona sana como yo, se debilitara tanto de un día para el otro.
Recordé las agrias palabras que profirió mi marido: “Es por tu bien”. Con esa idea aún flotando en mi mente, tomé una jeringa del botiquín y me acerqué cariñosamente a mi cónyuge. Con un simple beso, me despedí de su aliento final…

 
© Marisel Funes